¿El Más Aca o, el Más Álla?
¿Dónde estamos durante el sueño?
Esta es una pregunta que muchos nos hacemos y de la que casi nunca se obtiene una respuesta coherente.
No obstante, si aceptamos, y creo que se podría demostrar, la teoría de que el Universo es un incalculable Núcleo Energético: ¿ Porqué no aceptar la no tan descabellada idea de que éste podría ser el cerebro de un Gran Ser Pensante?. Imagínese, si la Ciencia fuese capaz de ampliar nuestro cerebro hasta lograr las dimensiones del Universo, cuántas cosas se podrían descubrir y que impotentes e insignificantes seríamos, si dicha teoría fuese una cruel realidad.
Para los seres que poblamos la Tierra, en el supuesto de que fuese realidad la teoría de que el Universo es el volumen de un gran cerebro y nosotros como parte de este, bien podríamos ser considerados una especie de terrible virus, el cual hay que extirpar, pues aunque aislado, este puede evolucionar negativamente y, como en cualquier tipo de cáncer, destruir el equilibrio de ese gran cerebro. ¡Qué terribles podrían ser sus efectos y qué amarga realidad la nuestra, si esto fuese realidad!.
Aun así, los seres humanos hemos de tener clara la idea de que estamos constituidos por una estructura físico-energética. Y que una parte de la estructura energética, está constituida por el Alma o Núcleo de Fluido Electromagnético condensado, con capacidad propia para captar, enviar o coordinar sensaciones. ¿ Porqué no aplicar en este caso la salomónica teoría de que:
“Toda causa tiene un origen”?.
Imagínese si parte de nuestro tiempo lo dedicásemos a relajar nuestra mente y a meditar sobre “el porqué” de las cosas.
Muchos nos sorprenderíamos de la gran sabiduría en letargo que hay acumulada en la mente de una persona. Lo triste de todo ello es que pasamos por la vida sin apenas utilizar este maravilloso caudal energético pensante que todos poseemos.
El que piensa que después de la muerte física, sólo existe una gran masa energética que absorbe y anula a cualquier tipo de individualidad, está muy equivocado , pues si bien es cierto que durante la vida física el Espíritu está obligado adaptarse a las condiciones que le impone su estancia en el cuerpo.
Cuando este físicamente muere, la energía se libera y a pesar de que en esos precisos instantes , el Espíritu experimenta una especie de turbación , la cual a veces suele durar horas y hasta incluso días, transcurrido dicho periodo, está suele evolucionar hacia Planos Superiores de Consciencia. Creo importante aclarar, que cuando la Energía se libera de la materia , para ella no existe ni el factor tiempo ni la distancia, pues los Espíritus como tales, viven ajenos a lo que los humanos entendemos como tiempo y distancia.
Lo que para nosotros son días o tal vez siglos, para ellos en determinados momentos pueden ser tan sólo unos instantes. Una vez transcurrido ese periodo de turbación, el Espíritu se desplaza hacía Planos de Conciencia Superiores, a los que esotéricamente se suele definir como “Plano Astral”. La energía, se caracteriza por su frecuencia y longitud de onda y aunque su naturaleza sigue siendo la misma, se manifiesta de forma diferente cuando oscila, en diferentes frecuencias.
Nuestros sentidos son limitados, pues son incapaces de percibir todas las diferentes formas de energía procedentes del Universo, quedando limitados única y exclusivamente a captar pequeños movimientos energéticos que ocurren en nuestro entorno.
En condiciones normales, por lo tanto, son incapaces de captar longitudes de onda superiores o inferiores a su banda de frecuencias.
El sentido visual, posee una banda electromagnética que genera unas radiaciones cuya longitud de onda suele oscilar entre 0,4 y 0,75 micras. Es casi imposible percibir sensaciones visuales superiores a 0,75 micras. Aún así, determinadas personas pueden ser capaces de crear estímulos por encima de esta banda de frecuencia.
Así, cuando esta posibilidad es canalizada a través de los conductos visuales se llama “Clarividencia o Clarivisión” y, si lo es a través del conducto auditivo de denomina “Clariaudiencia o Sensiaudiencia”.
La vista humana tiene dos misiones: la primera consiste en hacer llegar a nuestro cerebro, las sensaciones que a través de su nervio óptico y su globo ocular capta del exterior. La segunda consiste en informar al exterior de lo que pasa dentro de nuestro cerebro.
La Técnica de la Clarividencia consiste en utilizar la corriente energética que se produce cuando el cerebro realiza cualquiera de estas dos actividades. Y es a través de la interconexión que se crea en el intercambio visual entre dos seres, cuando se le envía al cerebro receptor las sensaciones que tu quieras que este capte.
El oído humano aunque teóricamente pensemos que sólo esta preparado para captar sensaciones, en la práctica podemos enviar sensaciones mentales o energéticas a través de su nervio ótico a su mente. A esta técnica se la denomina Clariaudiencia.
Nuestra masa blanca cerebral, está preparada para captar o enviar estímulos en multitud de frecuencias de onda, tanto a intensidad inferior, como superior a nuestras posibilidades perceptivas. Es por eso, que si creamos las condiciones idóneas podríamos ser capaces de crear situaciones extrasensoriales tanto de recepción como de intercambio.
La actividad electromagnética que se genera a través de nuestro sistema nervioso nos permite diferenciar cuatro bandas de frecuencia o estados de conciencia electromagnéticos:
Beta, Alpha, Theta y Delta. Al nivel Beta lo podríamos definir como una banda de frecuencia electromagnética que suele oscilar entre un máximo de 30 y un mínimo de 14 ciclos por segundo. Esta frecuencia suele crear una situación de vigilia, o sea producida generalmente cuando solemos estar bastante despejados.
Al nivel Alpha lo podríamos definir como una situación de reposo o tranquilidad, con una banda de frecuencia que suele oscilar entre loa 14 y los 7 ciclos por segundo.
La frecuencia del nivel Theta, suele producirse en los niños en momentos o situaciones de tensión emocional.
También en situaciones de sueño ligero, en las personas adultas. Su banda de frecuencia suele oscilar entre 8-7 y 4 ciclos.
El ritmo cerebral Delta corresponde a frecuencias que no suelen superar los 4 ciclos por segundo. Se produce generalmente en situaciones de sueño profundo.
Apuntes del profesor Saile Selbor
Contacto directo privado: profesorsaileselbor@gmail.com

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